Cuando disparas sin trípode no importa lo buen fotógrafo que seas. A partir de ciertas velocidades de disparo, evitar las fotografías movidas es casi imposible. Pero sí que puedes mejorar tu técnica y ganar un poco de margen al disparar.

Tampoco ayudan consejos confusos y contradictorios. Por ejemplo, algunos expertos recomiendan dejar de respirar cuando tomas una foto, otros aconsejan todo lo contrario. ¿A quién hacemos caso?

Pero, ¿y si hubiera una técnica con la que sacar fotografías más nítidas disparando a 1/30 s o menos? Después de consultar los mejores expertos y probar sus recomendaciones, he recopilado mis preferencias en lo que llamo: El método del boxeador fotógrafo.

Resultados y comparaciones

¿Cómo comprobé que este método funciona?

Pues básicamente he estado, durante unas semanas, obsesionado con encontrar la mejor combinación de posturas y mecanismos para sacar fotos sujetando la cámara con las manos.

No solo he tenido en cuenta aquellas posiciones recomendadas que más estabilidad aportan (y por tanto mejores resultados), también he tenido en cuenta la comodidad y la practicidad de cada postura.

A mi entender, una posición que resulta muy estable pero resulta incómoda no nos sirve. Además de producir posibles lesiones, hará que no puedas centrarte al 100% en tomar fotografías.

La mayor parte de las técnicas que aquí expongo, las hice con una cámara réflex Nikon D5300 y una lente 18-140 mm. Además, he hecho pruebas a diferentes sensibilidades ISO y con otros dispositivos.

Un par de fotos que muestran mis resultados al no seguir una técnica de sujeción adecuada. Las fotos por debajo del 1/50 s no son aprovechables.

Estos son los resultados siguiendo la técnica de disparo que te cuento a continuación. Como puedes ver las fotografías no están movidas, todo lo contrario de las anteriores.

¿Lo ves? Cuando disparo sin tener en cuenta los consejos que estás a punto de leer, la foto está movida. Contrariamente, cuando sigo la técnica del boxeador fotógrafo paso a paso, los resultados mejoran mucho.

Sujeta la cámara como un pro

Entremos en materia: hay 7 aspectos que tendrás que interiorizar (y practicar):

  1. No cuelgues la cámara de tu cuello, llévala en el hombro derecho
  2. Separa los pies para ganar estabilidad
  3. Ancla los brazos en tus costados
  4. Usa tu mano izquierda como plataforma
  5. Lleva la cámara a tu ojo, no el ojo a la cámara
  6. Respira relajadamente
  7. Pulsa el disparador con suavidad

Para ayudarte a que te queden claros estos conceptos, hemos creado unas ilustraciones que te ayudarán a recordarlo:

Infografía resumiento la técnica de disparo fotográfico del Boxeador Fotógrafo

Nota: Tienes que ser consciente que en algunas ocasiones no es posible seguir esta técnica de disparo (p.ej., trabajando en ángulos extraños). Aún así, intenta incorporar todos los elementos que puedas; posicionar bien las manos o respirar relajadamente, puede marcar la diferencia.

Veamos seguidamente cada aspecto de esta técnica detalladamente, para que entiendas sus fundamentos y la ejecutes correctamente.

1- Lleva la cámara en el hombro derecho

La posición en la que se lleva la cámara es importante. Básicamente, querrás una posición en la que:

  • La cámara quede protegida y sea estable
  • Resulte una posición cómoda para ti
  • Puedes, rápidamente, agarrar la cámara y ponerte en posición de disparo

Lo más intuitivo es colgarse la cámara del cuello como si fuese un collar. Pero como seguramente ya te hayas dado cuenta esto no resulta ideal: con cada paso que das la cámara se balancea: esto es malo para tu cuello y resulta muy fácil golpear la cámara (o peor la lente) y dañarla. Además, una cámara colgada del hombro queda mucho más guay, o no.

Así que, por favor no te cuelgues la cámara del cuello.

Lo ideal es colgarla del hombro derecho. Así, serás todo un cowboy: solo tienes que extender tu mano, agarrarla por la empuñadura y disparar. Si pruebas esta posición, te darás cuenta que la cámara no se balancea tanto,  algo que es más cómodo para tu cuello y espalda.

Cuelga tu cámara del hombro derecho, nunca del cuello.

Pero si te fijas, hay dos maneras de colgar la cámara de tu hombro, una en la que la lente de la cámara quedará mirando hacia fuera y una en la que el objetivo apuntará hacia adentro. Como te puedes imaginar, la segunda opción es mucho mejor. ¡Las lentes son muy caras!

Para que esto funcione, puede que necesites alargar la correa que sujeta la cámara y así evitar que te moleste al sacar fotos. Otra alternativa, es hacerte con una correa de muñeca para agilizar el disparo cuando estás en situaciones rápidas.

Y si lo que andas buscando es una estabilidad total, te puedes colgar la cámara estilo bandolero y con la lente mirando hacia adentro. Esto es especialmente recomendable cuando necesitas tus manos para otras cosas, por ejemplo cuando vas al monte de excursión y quieres llevarte la cámara y un bastón.

2- Los buenos fotógrafos empiezan por los pies

Los pies no solo están para bailar. Cuando tomas fotografías son el elemento clave a controlar. En otras palabras, si no los colocas bien, tus fotos saldrán movidas incluso disparando a más de 1/50 segundos.

Piensa en un viaje en autobús o metro. ¿Cómo tienes tus pies juntos o separados? Exacto, para ganar estabilidad y no chocarte contra la puerta separarás los pies. Esto mejora tu centro de gravedad y te da muchísima más estabilidad lateral.

Has ganado estabilidad en los lados, pero tu cuerpo sigue estando poco equilibrado frontalmente. Para solucionar esto puedes retrasar uno de tus pies medio paso, como lo haría un boxeador antes de asestar el golpe final.

Separa los pies para ganar estabilidad cuando estás tomando fotos.

Ahora por mucho viento que sople, quedarás anclado como una roca al suelo. No te moverás ni hacia adelante, ni lateralmente ni hacia atrás.

Cómo colocar los pies: Colócate enfrente de la escena que quieres retratar. Ubica tus pies en paralelo a, más o menos, medio metro de distancia. Ahora retrasa uno de los pies (da igual cual) medio paso.

Por cierto, otro truco que puedes usar es apoyarte en algún sitio. Por ejemplo, una pared o en un roca para evitar, aún más, moverte.

Ya tienes controlados los pies, veamos qué hacemos con los brazos y manos.

3- Brazos: El ancla de tu disparo

Si consideramos los pies como los cimientos de una buena técnica de disparo, los brazos son el ancla que reduce tus movimientos.

Los brazos son los que te permitirán pasar de una fotografía razonablemente estable a una situación en la que obtener resultados aceptables por debajo de 1/50 de segundo.

¿Cuál es el secreto? Pues es simple pero efectivo: pega los codos a los costados de tu cuerpo, similar a lo que hace un boxeador al intentar cubrir su torso con los brazos.

Optimizar la postura de los brazos es importante por una razón muy simple. Al final son los que terminan por soportar el peso de la cámara.

La posición de las manos y brazos

Así mismo, pegar los brazos a tu cuerpo tiene otro beneficio. Hace que distribuyas parte del esfuerzo a tus caderas y piernas que son mucho más resistentes y fuertes que tus brazos.

Como posicionar los brazos: Simplemente sitúalos lo más pegados a los costados que puedas y asegúrate que se quedan anclados ahí en cada fotografía que tomas. No abras los codos bajo ningún concepto.

4- Las manos no agarran, sostienen

Aquí encontrarás alguna diferencia a cómo algunos expertos recomiendan sostener la cámara en posición vertical.

Muy bien veamos paso a paso cómo colocar la mano izquierda primero (común en ambas situaciones):

  1. Coloca tu palma de la mano mirando hacia arriba
  2. No la abras del todo, imagina que eres camarero y llevas una bandeja
  3. Junta el dedo índice y corazón y sepáralos del pulgar
  4. Dobla los dedos anular y meñique hacia atrás
  5. Coloca la cámara en tu palma y sitúa la lente entre el dedo pulgar y el índice
  6. Coloca el índice y el corazón en el lateral derecho de la lente; el pulgar en el lado opuesto
  7. Coloca la cámara sobre tu mano

Está es la posición óptima de tu mano izquierda. Tómate momentos para experimentar con esta técnica y familiarizarte con ella. Dale un vistazo a estas fotos:

Recuerda de nuestro punto anterior que tu mano será muy estable al tener los brazos pegados (y anclados) a tu torso. ¡No subestimes la importancia de pegar los codos a tus costados!

¡Perfecto! Ahora que sabemos qué hay que hacer con la mano izquierda, vemos qué hacemos con nuestra mano derecha. Ten en cuenta que la función y la posición de la mano derecha varía sustancialmente tomando fotografías con la cámara en posición vertical o horizontal.

Pero ambas comparten el mismo secreto; usarás tu mano izquierda como una plataforma en la que sostener (no sujetar) tu cámara.

Disparando en posición horizontal: como toda la vida

¡Ya tenemos una mano! Vayamos a ver qué hacemos con la derecha cuando tomamos fotografías en modo horizontal.

Si tu cámara es como todas las que he visto en mi vida (mirrorless o réflex) tendrá, en el lateral derecho, una empuñadura ¿cierto? Venga, pues introduce ahí el dedo meñique, anular y corazón y rodéala, asegúrate que agarras la cámara con firmeza.

Ahora te quedarán libres el dedo índice y pulgar para manejar los botones de tu cámara. Por eso tienes la mayoría de controles y botones en ese lado.

Ya has colocado ambas manos como es debido para fotografías en posición horizontal.

Cómo posicionar la mano derecha: agarra la cámara por la empuñadura con los dedos meñique, anular y corazón. Sitúa el índice sobre el botón de disparo y usa los controles con el pulgar.

Disparando en posición vertical: cambia las reglas

Esta es la parte, que al principio, parece un poco antinatural. Pero si lees hasta el final te darás cuenta porque es la mejor manera de tomar fotografías en posición vertical.

Tengo que insistir y recordarte que tener ambos brazos anclados a tus costados es clave para evitar fotos movidas, ¿verdad?.

Pues bien, cuando sacas fotos en vertical lo intuitivo es rotar la cámara 90 grados hacia el lado izquierdo.

¿Ves el problema?

El botón de disparo queda alejado de tu índice (dedo que presiona el disparador). Esto hace que, instintivamente, subas el brazo para poder llegar bien al botón de disparo ¿y qué conseguimos con eso?

Exacto, fotos movidas.

Además, personalmente, me resulta una posición verdaderamente incómoda, ya que hace que la muñeca se tense demasiado.

Algunos fotógrafos recomiendan usar el dedo anular para poder seguir manteniendo los brazos pegaditos a tu cuerpo. En mi opinión, esta opción sigue siendo (bastante) incómoda. Además, no se tú, pero yo tengo menos atino y tacto con mi dedo anular lo que hace que dispare sin tanta confianza.

¿Y la solución?

¡Piensa diferente! En vez de rotar la cámara hacia la izquierda, hazlo hacia la derecha. De esta manera el botón de disparo quedará cerca de tu índice de una manera natural y no tendrás que subir el brazo para llegar a este.

Cómo tomar fotos con la cámara en vertical para mejorar la nitidez

Hay que tener en cuenta que rotar la cámara de esta manera hará que no puedas usar la empuñadura lateral de tu cámara por completo y terminarás por depender más de tu mano izquierda, pero globalmente esta posición aporta más estabilidad para evitar fotos movidas.

5- Cuida tus vértebras: La cámara va al ojo, no el ojo a la cámara

Es muy común hacer todos los pasos anteriores bien y al final pifiarla.

¿Por qué?

Pues porque no levantamos los brazos lo suficiente y esto hace que extiendas el cuello como una jirafa para poder poner tu ojo en el visor. No hace falta ser un fisioterapeuta para darse cuenta que esto no le hará bien a tu espalda.

Lleva la cámara a tu ojo, no el ojo a la cámara.

Por eso es mejor llevar la cámara a tu ojo que tu ojo a tu cámara.

6- No te olvides de respirar con tranquilidad

Uno de los consejos que siempre me sorprendieron es el de dejar de respirar antes de tomar la foto para reducir el movimiento. La verdad es que este consejo está muy extendido, incluso en círculos profesionales.

Personalmente, he intentado añadir este pequeño truco a mi técnica de disparo. Pero la verdad, nunca ha tenido efectos positivos. Aguantar la respiración es algo agotador y poco natural.

Algunas personas sufren ligeros temblores poco después de dejar de respirar. Así mismo, las sesiones de fotos se pueden alargar y requieren un desgaste físico. Aguantar la respiración, fatigará tus músculos.

Por eso yo aconsejo respirar con normalidad y de forma tranquila. Tampoco conviene que empieces a hiperventilar: te marearás y te moverás demasiado.

7-Pulsando el botón de disparo

Vale, te lo has currado un montón y tienes los pies en la posición correcta, los brazos pegados a tus costados y sostienes la cámara a la altura de tu ojo como te he explicado anteriormente. Además, respiras con tranquilidad, estás a punto de tomar la foto. ¿Qué puede ir mal?

Pues puedes “arruinar” la foto con el movimiento de disparo. Si pulsas el botón demasiado fuerte, desplazarás la cámara de forma lateral y terminarás por mover tu brazo derecho. Perderás toda la estabilidad que has ganado anteriormente y la fotografía sufrirá las consecuencias: estará movida.

Por eso, lo más sensato es presionar con suavidad y no quitar el dedo del botón hasta que hayas terminado de tomar la foto. De hecho, si alguien te observa, no debería ser capaz de distinguir cuando presionas el botón de disparo.

Este último paso dará la estabilidad necesaria a tu técnica de disparo y te permitirá sacar fotografías nítidas incluso a velocidades de disparo lentas.

Otro truco común es el de usar la cámara en modo ráfaga para no moverla cuando disparamos. Otra alternativa similar es la de tomar fotos con un temporizador, pero ten en cuanta que esto no será adecuado para las situaciones más rápidas.

Bonus track 1: ¿Qué pasa con cámaras muy grandes?

Los equipos fotográficos pueden ser realmente pesados. Cámaras semiprofesionales como la Nikon D810 pueden pesar 1 Kg (sin objetivo). Además, si a tu kit le añades un teleobjetivo largo y/o rápido, el conjunto superará los 2 Kg.

Si quieres disparar sin trípode, tendrás que usar otros recursos. A no ser que seas Hulk, esta combinación resultará demasiado pesada para tus manos si vas a estar más de 30 minutos tomando fotos.

Una opción interesante es la de usar el brazo izquierdo como estabilizador:

  1. Sujeta la cámara con la mano derecha como lo harías en circunstancias normales
  2. Lleva tu mano izquierda al hombro derecho
  3. Coloca el brazo debajo de la cámara y la lente para estabilizar su peso

Usa tu hombro para apoyar la cámara cuando saques fotografías con equipos pesados

Este pequeño truco te ayuda a ganar estabilidad y además reduce el desgaste en tu espalda.

Bonus track 2: Sentado en el suelo

Algunas veces querrás arrodillarte o incluso sentarte en el suelo para tomar una fotografía. Si lo haces, sé listo y usa tus muslos para ganar estabilidad.

Por ejemplo, si te sientas con las piernas cruzadas, apoya los codos en la parte interior de tus muslos. Si lo combinas con una buena posición corporal y pones las manos donde debes, habrás conseguido una posición increíblemente estable.

Apoya la cámara en tus rodillas cuando saques instantáneas sentado.

 

Aunque mi opción favorita aquí es sentarse en el suelo y doblar la rodilla izquierda. La otra pierna hay que intentar ponerla plana en el suelo para fijar nuestra posición. Ahora apoyamos la cámara sobre la rodilla izquierda y ¡boom! Cámara y cuerpo estabilizados.

Ahora te toca practicar

La anatomía perfecta de una técnica de disparo fotográfico es una combinación de varios aspectos clave: pies, brazos, manos, posición corporal, respiración y disparo.

Gana estabilidad empezando por tus pies, sepáralos y retrasa uno de los dos. Acuérdate de pegar los brazos a tus costados, estos actuarán como una ancla. Sostén la cámara sobre tu mano izquierda y agarra la empuñadura con la otra. Lleva la cámara a tu ojo (y no tus ojo a la cámara). Respira tranquilo y pausadamente y presiona el botón de disparo con suavidad.

No hace falta que sigas estos consejos por completo. Si después de probarlos hay algo que chirría, cámbialo y adáptalo a tu estilo.

Si te decides a usar una cámara mirrorless, te darás cuenta que sus cuerpos son más pequeños que el de las réflex. Por eso tendrás que modificar alguna de las posturas. Por ejemplo, la empuñadura de las mirrorless es mucho más pequeña y tiene menos agarre.

Además, puede que en algunos momentos no puedas seguir este método al 100%. Por ejemplo, si vas a tomar una fotografía a ras de suelo, tendrás que ser creativo y encontrar otras soluciones.

Espero que hayas visto potencial en esta técnica y la incorpores a tu rutina de disparo.

Si te apetece, deja un comentario con tus impresiones sobre este método o cuéntanos tu truco. Por cierto si esta guía te resultó útil, quedaré agradecido si la compartes en las redes sociales.

¡Muchas gracias!